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La joven autora de uno de los retellings más populares de 2024, Clitemnestra, nos atiende para reflexionar sobre el impacto de su primera novela, traducida a múltiples idiomas: “Hay chicas que me cuentan que han sufrido malos tratos por parte de sus parejas y que Clitemnestra les dio la fuerza para decirlo”. Además, la escritora formada en Italia nos cuenta sobre su proceso de escritura, su última novela, Babylonia, y el proyecto en el que trabaja hoy: “Seguirá siendo histórico, pero tiene un elemento de fantasía”.

La novela histórica se ha abierto en los últimos años a las nuevas generaciones de lectores y escritoras con lo que se ha conocido como retellings. Estas historias son una reinterpretación de mitos, cuentos clásicos y tradiciones, y nos han dado la vuelta y contado un nuevo punto de vista de relatos que ya conocemos, pero que nos contaron de otra manera. Eso es precisamente lo que sucede en Clitemnestra (Grijalbo, 2024) la novela debut de Costanza Casati (30) autora nacida en Texas, pero crecida en el norte de Italia. Una historia que ha sido éxito de ventas y de crítica a nivel mundial, traducido en 18 idiomas, y premiado con el Glass Bell Award 2024, otorgado por Goldsboro Books a obras “de caracterización brillante y voz distintiva escrita y realizada con seguridad”.

En la novela, Casati nos reinterpreta el mito de Agamenón, con Clitemnestra como protagonista y eje principal, dando una nueva voz al personaje que nos hace mirar con otra perspectiva esta tragedia griega. Todo ello con una historia que nos llega y emociona, pasando por temas universales como el maltrato hacia las mujeres y el papel femenino en el poder, así como las relaciones familiares y la maternidad. Una lectura totalmente recomendable, sobre la que hablamos con su autora, que nos atiende también para contarnos sus nuevos proyectos y su última publicación, Babylon, donde se adentra en el imperio mesopotámico a través de la reina Semiramis.

¿Cuándo se publicó Clitemnestra, esperabas todo el éxito de la novela? ¿Cómo lo has vivido?
“Siempre es diferente a como lo piensas. Siempre supe que quería ser escritora, lo esperé, trabajé duro. Y digamos también recibí tantos rechazos antes de lograrlo. Soy joven, pero también empecé pronto y durante dos o tres años no pude encontrar un agente. Así que también experimenté un poco los retos, los contratiempos. Podría haber abandonado, como tantos otros autores que podrían haberlo hecho y no lo hicieron, y me alegro mucho de no haberlo hecho.

Digamos que esto era a la vez un sueño, pero también una necesidad para mí, porque escribir para mí es casi una cura. No solo es una fuente de alegría, sino también de serenidad.

Luego, por supuesto, no hay nada mejor que ver que tu novela tiene éxito y que gusta a la gente, que llega a los lectores. Para mí, lo mejor es conocer lectores, leer mensajes que recibo y hay muchos que me emocionan de verdad. Chicas que me cuentan que han sufrido malos tratos por parte de sus parejas y que Clitemnestra les dio la fuerza para decirlo. Estas cosas son realmente conmovedoras y para mí esa es la mayor alegría, que la novela llegue y dé fuerza, esperanza y muestre lo que pueden ser los personajes femeninos y las mujeres en general”.

Entrando en la Costanza Casati escritora, ¿cómo se da tu escritura? ¿te gusta tener ya todo planificado, por ejemplo, el final, antes de comenzar a escribir la novela como tal?
“Depende de la fase de escritura. Digamos que, al principio, antes de empezar a escribir, es decir, desde la primera página del primer capítulo, necesito tener ya mucho material. Así que, durante meses, incluso mientras estoy editando o promocionando otro libro, empiezo a pensar en la siguiente historia. Empiezo a investigar, así que tengo un montón de cuadernos donde durante unos meses apunto todo lo que me viene a la mente, desde escenas reales a elementos que necesito para la investigación. También imágenes, dibujo algo… Y luego empiezo con la escritura propiamente dicha, que intento, si puedo, hacer en orden cronológico. Intento si puedo empezar por el principio, pero siempre sé cuál va a ser el final. Para mí es muy importante saber dónde acaba la novela para tener un arco narrativo claro. No conozco necesariamente todos los detalles, todas las escenas que se suceden, pero en mi mente tengo claro la gran estructura. Principio, final, clímax, giro argumental, en resumen”.

¿Cómo es tu rutina de escritura? ¿Tienes algún lugar o cosas que necesites hacer o tener contigo mientras estás en eso?
“Sí, suelo escribir, si puedo, en el mismo lugar, en mi estudio. Pero solo cuando escribo en el ordenador. Cuando redacto en cuadernos, o editar o reescribir, la verdad es que me gusta cambiar. Trabajo en bares, en aviones, porque viajo mucho. Pero en cuanto al documento propiamente dicho, el primer borrador, tengo que estar en mi estudio, y si puede ser en mi estudio con la puerta cerrada, con llave, estrictamente. Esa es mi costumbre.
En mi rutina hago pequeños descansos, quizá voy y me sirvo un vaso de agua, me preparo un té, me hago una tortita, algo, y sigo pensando. Y muy a menudo pasar una hora delante de la pantalla resolviendo un problema no te ayuda, entonces te levantas un momento y tienes una epifanía”.

¿Ocurrió alguna vez que tenías un final y cuando estabas escribiendo lo cambiaste, lo modificaste un poco? ¿O sueles ser estricta con lo que tenías pensado?
“No me ha pasado con el final, pero nunca se sabe. Hay tantas cosas que cambio a lo largo de los distintos borradores, y creo que es muy importante estar preparado, como cuando escribes, para que te sorprendan. Así que me gusta cambiar mis ideas mientras escribo en función de adónde me lleven mis personajes.

Así que si estoy escribiendo y voy conociendo cada vez mejor a mis personajes y me doy cuenta de que es más probable que uno haga una cosa diferente de lo que yo pensaba, sigo el camino. Pero el final tiende a ser fijo para mí, por una sencilla razón, que hasta ahora todas mis novelas se han basado en hechos históricos de un modo u otro. Así que ciertos acontecimientos no puedo cambiarlos por completo. Podría, quiero decir, en realidad, no es que nadie me obligue, pero la forma en que me planteo escribir el género histórico, mitológico, prefiero mantener ciertas piedras angulares, ciertos puntos fijos. Incluso para la novela que estoy escribiendo ahora sé exactamente cómo va a terminar, porque es un acontecimiento histórico, así que me atengo en eso. Luego, sobre cómo se llega, me gusta que me sorprendan, incluso a mí misma”.

Como has dicho, escribes sobre hechos pasados o ya escritos. ¿Cómo investigas las fuentes, cómo tiene lugar la investigación?
“Sí, las fuentes son muy importantes para mí por varias razones. La primera es que intento, como acabo de decir, ser fiel, siempre que puedo, a la historia o al mito. Cuando digo fiel a la historia, me refiero a algo muy concreto. No me refiero solo a ser fiel a los hechos, o a las fuentes que tenemos. Quiero decir fiel al mundo y a la mentalidad que había allí.

Para mí, en el caso concreto de Clitemnestra, era importante evocar la mentalidad de la Grecia de la Edad de Bronce, o en todo caso de la Grecia de la edad de los héroes. Así que investigué mucho y siempre lo hago cuando escribo una novela. El caso Clitemnestra fue un poco extraño, porque es como si hubiera empezado a investigar antes incluso de saber que quería escribir el libro, en el sentido de que estudié las tragedias, en particular el Agamenón de Esquilo, por primera vez cuando tenía 16 años. Y eso fue antes de saber que escribiría este libro años más tarde. Pasé muchos años estudiando los clásicos y, cuando llegó el momento de investigar para el libro, volví a leerlos y a estudiarlos.

Y es un proceso muy interesante, porque en mi opinión hay dos tipos de investigación. Está la investigación que haces sin saber lo que estás buscando. Así que lees todo lo que puedes sobre un periodo histórico, las costumbres, los personajes, y entonces encuentras la iluminación. Y luego está la investigación específica que haces con un objetivo en mente. Yo diría que, en la investigación, como en la escritura, para mí es muy agradable que me sorprendan, incluso aquí en esta investigación de la que hablo. Cuando te sumerges en el mundo antiguo y lees cualquier cosa, a menudo te encuentras cosas que casi dan la vuelta”.

 

“Estamos abriendo la percepción de los mitos”

Has comentado que llegaste a investigar incluso antes de saber que escribirías el libro de Clitemnestra. ¿Cuándo fue ese momento en el que dijiste quiero escribir sobre este personaje?
“Hubo varios. Quizás el más significativo, en el que simplemente me di cuenta de que quería escribir un libro y no una escena, fue un momento cuando estaba en la universidad antes de estudiar el máster, en Queen Mary University de Londres.

Y entre los cursos que elegí, de optativas por supuesto, hice un curso sobre mitos y literatura antigua reinterpretada a través de la filosofía moderna. Allí leíamos textos de filósofos modernos aplicados a los mitos griegos. Y en uno de estos cursos estudiamos el Agamenón de Esquilo, que era una tragedia que yo ya había leído y estudiado en el pasado, como dije antes.

Lo que suele ocurrir en las universidades inglesas es que en estos seminarios hay debates, así que lees los textos y luego surge una discusión sobre el texto que has leído. Es la primera vez que hablo de esto, por cierto.

Hubo esta discusión sobre la culpa, si era de Clitemnestra o Agamenón, la clásica pregunta sobre la tragedia. Y literalmente toda la clase, tanto hombres y mujeres, toda la clase se volvió contra Clitemnestra. Todo el mundo dijo que Agamenón estaba equivocado, pero que Clitemnestra no debería haberlo matado. Y yo, por supuesto, debatí, argumenté a favor de ella. Entonces me di cuenta de que, en cierto modo, nos quedamos donde estábamos. En la tragedia griega donde el coro de ancianos de Agamenón justifica a Agamenón y ataca Clitemnestra, seguimos así básicamente. Y hablo del año 2016 o 2017”.

Realmente cambia la idea de leerla en este libro. Hay muchos retellings que hablan de mujeres en la mitología y en la historia griega. ¿Cree que estos relatos ayudan a tener una aproximación diferente a estos clásicos, para las generaciones más jóvenes, por ejemplo?
“Los retellings son importantes por varias razones. Lo primero que me gustaría decir, y es algo de lo que hablo a menudo cuando hablo de la novela o de los relatos mitológicos en general, es el hecho de que lo que estamos haciendo hoy es un trabajo de reescritura que ya hicieron los antiguos. Por tanto, no se trata de inventarlas, de encontrarlas. Ya están ahí, es decir, Clitemnestra ya es el centro de la tragedia en Agamenón, Helena es el centro de todas las historias, Penélope también. Pero en el mito griego tienden a ser odiadas o eliminadas, es decir, asesinadas. De hecho, estas son las dos opciones. Así que en este sentido estamos realmente explicando y mostrando, estamos abriendo el mito. Si antes el mito era inmenso desde el punto de vista de las historias, pero más rígido en la percepción de los personajes, ahora estamos abriendo esa percepción.

Por un lado, se trata casi de incluir más visiones dentro del mito. Luego también se trata, de hacerlo más accesible a los jóvenes porque creo que los textos antiguos son ya de por sí muy interesantes. Es algo que siempre digo, que la Ilíada y la Odisea son historias extremadamente fascinantes pero mucha gente no tiene la oportunidad, la forma de estudiarlos cuando son jóvenes, por eso para mí es maravilloso que novelas como la mía hagan que la gente descubra la Odisea. De hecho, hay gente que me dice: ‘Me ha encantado tu novela, he ido a leer la Odisea’. Quiero decir que para mí eso es algo hermoso.

Y luego, por supuesto, está también el tipo de trabajo aún más revolucionario que quizá hicieron autores como Madeleine Miller con La canción de Aquiles. Por fin mostraron aspectos de la cultura griega que siempre han existido pero que habíamos borrado a lo largo de los siglos. La relación entre Aquiles y Patroclo durante años se representó como una amistad, y no lo era, el texto clásico habla claramente. Las relaciones homosexuales eran completamente normales en la Antigua Grecia. Así que en mi opinión los retellings funcionan a muchos niveles, en ese sentido”.

Sí, y quizá, pensando en el debate universitario que mencionabas, hoy haya nuevos debates donde quienes leyeron tu libro cambiaron su perspectiva.
“En ese sentido la opinión está cambiando. Obviamente entonces digamos que Clitemnestra representa algo más y más grande, en el sentido de cómo las mujeres son golpeadas y cómo los hombres se salen con la suya, esencialmente. Literalmente.

Y este es un tema que desgraciadamente sigue presente y ha estado presente durante siglos. Así que, en este sentido, en mi opinión, el libro o las novelas históricas en general, los relatos siempre funcionan a dos niveles. Está el nivel de la historia y luego está el nivel de lo que representa, lo que puede hacer en los corazones, en las mentes de las personas que la leen.

La historia también depende de quién la cuenta o cómo la cuenta. Hay una hermosa cita en la que pienso a menudo de Larry Mantle, que dice que la historia no es el pasado, que la historia y el pasado son dos cosas diferentes. El pasado es lo que pasó, pero no estábamos allí y por lo tanto no lo sabíamos, y la historia es lo que se cuenta, es nuestra percepción del pasado, entonces es maleable, puede cambiar aquí y allá, son dos conceptos diferentes. Lo vemos hasta en nuestro presente, que depende de quién te lo dice o cómo te lo dicen y ves una cosa, ves otra. Los diferentes puntos de vista realmente ayudan en este sentido”.

“El poder político de las mujeres no es algo reciente, solo que no lo estudiamos”

Habías estudiado clásicas, con lo que hablar de un personaje de la Antigua Grecia podría ser natural. Pero en tu último libro, Babilonia, has pasado a hablar de un imperio, de una época más desconocida. ¿Cómo surgió la idea de hablar de Babilonia y cómo fue la investigación?
“Para mí escribir Clitemnestra no fue una elección dictada por la mitología, es decir, no me levanté y dije quiero escribir un retelling. No sabía que existían, es decir, empecé la novela para escribirla en 2017, entonces había salido La canción de Aquiles y yo lo había leído y me había encantado, pero todavía no existía esta moda. Escribí ese libro porque me encantaba el personaje y porque había estudiado a los clásicos, pero luego, cuando terminé y había firmado el contrato y tenía a mi equipo de gente, todo el mundo esperaba una nueva versión de mí.

Y en cambio dejé las cosas claras enseguida, que para mí escribir un libro significa enamorarme de un personaje, de una escena, de un momento y no siempre quiero hacer lo mismo. Luego hay autores que lo hacen y los respeto, pero no es el tipo de enfoque que tengo para escribir. Así que con Babilonia me pasó un poco como con Clitemnestra, me había enamorado del personaje y había tenido esta reacción emocional hacia este a través del sacrificio de Ifigenia. Había sufrido tanto que me había enamorado del personaje.

Con Babilonia estaba leyendo un libro de un autor italiano llamado Giovanni Boccaccio, De Mulieribus claris, que en latín significa ‘Sobre mujeres famosas’. Es básicamente una colección de biografías de mujeres famosas desde la antigüedad hasta la Edad Media. Lo estaba leyendo por placer, por investigación, y uno de los primeros capítulos era sobre Semiramis. Lo vi un personaje muy interesante, del que ya había oído hablar, pero del que no sabía mucho. Y empecé a investigar, todavía el interés no era suficiente para escribir un libro. Necesitaba esta fuerte reacción emocional. Así que me puse a investigar un poco en la historia y en el mito, porque Semiramis existió como figura histórica real, una reina llamada Samoramat. Y encontré un texto muy largo escrito sobre ella por Diodoro Sículo, un autor griego que escribe sobre su increíble ascenso al poder.

Y básicamente cuenta la historia de una mujer, de una niña que es abandonada de bebé cuando su madre se suicida, que es adoptada por un pastor y luego se las arregla para salir de esta aldea suya en medio del imperio, aldea desconocida, y convertirse en la única reina del imperio asirio. Y la escena que más me impactó, que no diré ahora porque es un spoiler, sin embargo, es la del triángulo amoroso que se forma entre ella, el rey y el gobernador. Que se convierte en trágico, pero que le permite a ella convertirse en reina.

Esa escena me impactó mucho, está escrita de una manera muy fría, me quedé desconcertada por un momento y me enganché a la historia. Y a partir de ahí empecé el inmenso trabajo de investigación, que duró meses, porque obviamente, como has dicho, es un mundo que estudiamos y del que sabemos muy poco, así que tuve que entenderlo bien”.

Clitemnestra fue traducido al español, ¿crees que llegará la traducción en España y Latinoamérica de Babylon?
“Mientras Clitemnestra está traducido en 18 idiomas, de momento Babylon solo lo tenemos en tres ediciones. Tengo esperanzas porque, aunque no lo traduzca la misma editorial que lo hizo con Clitemnestra, seguro que podemos encontrar otro así que crucemos los dedos y esperemos. Creo que la publicación en Estados Unidos a ayudará un poco a que las cosas avancen, realmente quiero que se traduzca, así que esperemos”.

Después de toda la ‘locura’ que ha supuesto el éxito de Clitemnestra, ¿en qué estás trabajando ahora?
“Te cuento lo que puedo decirte, lo que tengo permitido. Pero, por un lado, estoy trabajando en la promoción de Babylon, que se ha publicado en enero en Estados Unidos, con entrevistas, material para el libro. Y también estoy escribiendo, estoy trabajando en un nuevo proyecto, que aún no se ha anunciado y probablemente no sea hasta el año que viene. Este cambia un poco respecto a mis anteriores libros, porque seguirá siendo histórico, pero tiene un elemento de fantasía”.

No sé si el nuevo proyecto quizás vaya en esta dirección, pero escribiste sobre dos mujeres, ¿siempre tienes esta idea de escribir sobre mujeres o estás abierta a hacer más?
“Siempre me ha interesado las mujeres en el poder en particular, cómo son percibidas, cómo son atacadas, humilladas, pero mostrando que siempre han existido. El poder político de las mujeres no es algo reciente, solo que no lo estudiamos, no hablamos de ello, etc. Dicho esto, no, mi última novela se aleja de eso.

Tantos libros, películas y programas de televisión demuestran que las mujeres en el centro de la ficción son tan emocionantes y entretenidas como los hombres. Por ejemplo, House of the Dragon o Game of Thrones.

Así que hay un mito en esto que quiero disipar y muchas autoras lo están disipando. Pero sin duda hay temas recurrentes en la escritura y uno de ellos es el poder en general y cómo cambia a la gente. Y otro es el legado de las personas, es decir, el poder de la escritura, lo que nos queda de la gente que ha fallecido, cómo sobrevivir con textos, con escritos y demás”.

Crédito de la imagen: Costanza Casati

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