man-playing-acoustic-guitar-and-piano-close-up-recording-notes-beautiful-color-background-music-activity-concept

Hacia Dos Veranos:

Sonidos que rememoran los paisajes de la infancia

Luego de tres años, la banda trasandina vuelve con Limay, una placa que mezcla la simplicidad de sus primeras canciones y el camino recorrido en estos ocho años de post-rock. Guitarras suaves, violines y arreglos sutiles le dan vuelo a su música.

Por Consuelo Salamia.

Este año los argentinos volvieron a la escena musical con Limay (Hangover Lounge), un disco de guitarras suaves, menos arreglos y “canciones más canciones”, como dice el guitarrista Ignacio Aguiló. En su tercer trabajo, la banda sigue incursionando en los sonidos del post-rock instrumental, tras la pista de grupos como The Clientele.

“Ese grupo marcó un poco nuestro camino”, dice Diego Martínez, bajista y tecladista de la banda argentina Hacia Dos Veranos. “Sus dos primeros discos son dos de las cosas más hermosas que hay”, añade Ignacio. Ahora, el grupo está compuesto por siete personas, entre los que se encuentran un baterista, un violinista y cinco guitarristas.

Si su debut, De los valles y volcanes (Scatter Records, 2007), rememoraba los paisajes de su Neuquén natal, en la Patagonia argentina, el segundo, Hacia Dos Veranos (Autoedición, 2010), buscaba plasmar el ajetreo capitalino, con mayores arreglos y luminosidad. Limay, su último disco, tiene un poco de ambos.

“Es un disco muy intuitivo, fue compuesto, grabado y ensayado en un mes y medio”, dice Ignacio Aguiló. Como el guitarrista estudia en Inglaterra, y el resto de los chicos vive en Buenos Aires, solo tienen un par de semanas al año para ensayar y componer nuevas canciones. “Actualmente nos separan algunos kilómetros y eso complica nuestra continuidad como una banda normal de esas que ensayan y tocan”, dice Ignacio.

De todas formas se las ingenian para grabar nuevos discos y tocar en vivo cuando se puede. Para fines de este año están preparando una gira por Europa, cuenta Ignacio vía correo electrónico. En entrevista cibernética con Super 45, los chicos contaron detalles de su nuevo disco, Limay y el camino recorrido en estos ochos de trayectoria.

—¿Cómo fue el proceso de composición de Limay?

Ignacio: Por distintas razones, teníamos solamente un mes y medio para componer, ensayar y grabar, así que apelamos al espíritu épico de los Veranos y armamos todos los temas en dos o tres ensayos, en jornadas creativas muy intensas. Queríamos hacer algo más simple que Hacia Dos Veranos, y en parte estábamos condicionados a hacerlo. Por eso las canciones tienen menos arreglos e instrumentos. Es una vuelta a cierta simplicidad de De los valles y volcanes, pero menos volador. Son más canciones.

¿Qué paisajes o emociones quisieron evocar con este nuevo disco?

Ignacio: Nuestro primer disco hablaba sobre los paisajes de la Patagonia neuquina de nuestra adolescencia y eso se reflejaba en las canciones, que tenían un espíritu otoñal y cierta espontaneidad adolescente; estaban todas tocadas en vivo, con mínima posproducción y, generalmente, de primeras o segundas tomas. Nuestro segundo disco reflejaba nuestras experiencias tras mudarnos a Buenos Aires: tenía muchos más arreglos, los temas eran más rápidos, con el tiempo acelerado de la urbe, y también más luminoso. En Limay volvemos a la idea inicial del paisaje patagónico, pero a través del filtro que nos da todo el tiempo viviendo en la gran ciudad. No es la mirada del turista, pero tampoco la percepción que idealiza el tiempo de la adolescencia. Eso está presente a nivel sonoro: se combina la simpleza del primer disco con la luminosidad del segundo.

¿Por qué eligieron el nombre de Limay?

Ignacio: Limay es un nombre de un río en la provincia y ciudad de Neuquén. Diego es de ahí y yo pasé la adolescencia en ese lugar, así que tiene una conexión afectiva para nosotros, y también recupera el tropos de la naturaleza de De los valles y volcanes.

Este es el segundo disco que editan en Inglaterra, esta vez con el sello Hangover Lounge, en formato vinilo ¿qué significa esto para la banda?

Ignacio: Para nosotros es muy lindo porque no es tan sencillo editar en vinilo, además muchos músicos que admiramos están o estaban relacionados con la gente de Hangover Lounge. Muchos de ellos nos felicitaron por el disco y también lo pasan seguido en la BBC, así que nosotros felices. El mercado inglés es bastante grande, consumen mucha música, especialmente vinilos, así que para nosotros es la oportunidad de llegar a más gente.

El comienzo de los veranos

“Apenas pisé Buenos Aires me encontré con Ignacio, con el que hablaba mucho por ICQ y decidimos formar una banda nueva, con la que fantaseábamos hacia un tiempo. Seis meses después ya teníamos grupo y una buena batería de temas”, recuerda Diego Martínez de su primera temporada en la capital trasandina, a la que llegó hace ocho años atrás, desde  su Neuquén natal, para estudiar sonido y grabación.

“Hoy lo veo como una excusa para salir de mi casa y emprender el viaje de la vida de manera más independiente”, dice.

Hacia Dos Veranos se decanta de aquel primer intento de banda que formaron Diego Martínez, Ignacio Aguiló y Sebastián Henderson, baterista del grupo por esos años. “En un momento nos dimos cuenta que de todos los temas que teníamos, uno solo nos parecía realmente auténtico. Ese tema luego se llamó ‘Sueño’”, dice Diego.

Desde ese momento todo fluyó naturalmente. La canción fue incluida en su primer EP, Fragmentos de una tarde somnolienta (MuyModerna Records, 2005), editado en Buenos Aires e Inglaterra (bajo el sello Unpopular Records) y desde entonces no han dejado de componer. En el 2005 lanzaron su primer LP titulado De los valles y volcanes y cinco años después su segunda placa, Hacia Dos Veranos.

¿Qué música escuchaban cuando jóvenes?


Diego: En ese primer momento escuchábamos Brittle Stars, For Stars, The Clientele.

¿En qué se diferencia De los valles y volcanes de Hacia dos Veranos?

Diego: El primero fue una obra hecha de a segmentos, tiene canciones compuestas en diferentes momentos, de alguna manera le encontramos un sentido a todo y encajó perfecto. Como primer disco me enorgullece. El segundo, tiene una formación más ambiciosa, quisimos hacer un disco más arreglado y pensado. Salió algo muy lindo.

Su música tiene algo que ver con su ciudad de origen, la referencia a lugares y cosas del campo, como los valles, las montañas, los ríos.

Diego: Es terrible el desarraigo, cuando mudas de ciudad a una más grande y ruidosa, empezás a valorar mucho esos paisajes y sonidos que te eran tan naturales por ser un nativo del lugar, y que quizá no te parecen gran cosa. Recuerdo salir de mi departamento de una sola habitación y caminar hasta el centro del Jardín Botánico para tener una tarde con el menor ruido de tránsito posible. La música que nos estaba saliendo tenía mucho de melancolía y añoranza, y creo que los paisajes patagónicos eran una buena imagen para graficar lo que nos estaba pasando.

¿Les gustaría incorporar nuevos instrumentos?

Diego: Siempre estamos abiertos a hacer música con lo que sea, pero a veces los discos nos encuentran en diferentes etapas como banda. En este último disco nos inclinamos por ir a la base, trío crudo para armar los temas, como para volver al inicio.

¿Planean presentar Limay en Santiago?

Ignacio: Nos encantaría. Hemos tenidos muchas invitaciones para tocar en Santiago y siempre recibimos mensajes de gente allá a la que le gusta nuestra música. Pero por distintas razones no hemos podido ir. Esperemos poder ir en 2014. Además, tenemos muchos amigos que visitar y Santiago tiene una escena musical excelente.

Tags: No tags

Add a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *