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El guitarreado sueño del pibe

El sonido country, duro y solitario, de los antiguos bares de Dylan, rodeados de humo y cervezas a medio acabar, son el ambiente natural de este atrevido joven. Un muchacho de 22 años que dejó la Universidad para dedicarse cien por ciento a la música y que, actualmente, hace lo que quiere sin miedo a decirlo. 

Con jeans ajustados y zapatillas de lona bien gastadas por el trote, Matías Cena, ha tocado por todos los bares under de Santiago y ya tiene 5 EP descargables por Internet. 

ROCKERO DE NIÑO Aunque su mayor influencia familiar musical fue la participación de su abuela en un conjunto folclórico, Matías y su hermano, de chicos, rayaron con la música. A los 7 años, se creían los populares hermanos Gallagher de Oasis y, como todo niño, querían tener una banda de rock. 

Luego vino la rebeldía propia de la juventud. Su estante se llenó de discos de los Beatles, Blur y de punk rock, pero su golpe de suerte fue con Bad Religion, una banda que le ensenó que la crítica tiene que ser de peso. “Tienes que pensar para atacar, no puedes llegar y decir: ‘Oye, que el sistema se destruya todo. La crítica tiene que ser mucho más fundamentada y respetable”, dice. 

Y justamente las primeras canciones que compuso con su banda colegial, Rocky loves Emily, gritaban contra la desigualdad y la religión. Un sello irreverente que mantiene en sus canciones actuales y que se ha convertido en un estilo cada vez más folk y antiguo. 

SONIDO COUNTRY Sin embargo, Bad Religion le dejó a Matías mucho más que letras ácidas. “Gracias al vocalista que onda toco ahora”, cuenta el músico medio en broma, porque fue el mismísimo Greg Graffin quien lo inspiró a tocar country. Su sonido puro, con banjos y mandolinas, simplemente lo mató. Así, fue adentrándose en los suburbios del folk norteamericano, con Ryan Adams y Johny Cash a la cabeza. 

Ya separado de su banda, y con varias canciones en el bolsillo, tomó su guitarra y se animó a tocar solo. Grabó dos volúmenes de la saga A todos nos mintieron, tocó sin parar en la Otra República y se hizo de buenos amigos, como Natalia Molina, Diego Peralta y Javier Barría. Pero, como hasta Bob Dylan tenía banda sobre el escenario, decidió reagruparse con sus amigos del colegio y crear The Questions. Junto a ellos, grabó el tercer volumen de su colección y actualmente ensaya un sonido cada vez más parecido al country. 

Ruta Los Andes El próximo plan de Matías & The Questions es viajar a Uruguay en el verano para grabar su primer LP. Será un disco muy grande y adelanta que ya tiene varias canciones compuestas que sonarán al estilo del oeste. 

En el futuro, le gustaría sonar en las radios trasandinas y seguir viviendo este sueño del pibe: ser joven, hacer rock and roll y tocar en todos los bares que se pueda

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